RESUMEN
El fenómeno de la deslocalización empezó
con el establecimiento en el extranjero de fábricas y empleos
de manufactura. Las multinacionales estadounidenses transfirieron
la producción de Estados Unidos a Asia, para después
importar buena parte de la producción de esas inversiones
en el extranjero. La idea se sustentaba en la lógica comercial
que los costos de producción eran significativamente más
bajos y la calidad, aceptable. Luego vino una oleada de deslocalización
de mano de obra en el sector de servicios, debida a la confluencia
de factores tecnológicos e institucionales, como el rápido
desarrollo de Internet, la apertura de economías de habla
inglesa, como la india, y la gran diferencia en salarios entre
los trabajadores estadounidenses y los de países en desarrollo.
Pero la deslocalización pareciera haber hecho su aparición
primero en la industria del fútbol en la cual el mercado
más globalizado es el de los jugadores profesionales. Hoy
un futbolista nigeriano o brasileño puede encontrar trabajo
en Europa o Japón más fácilmente que un cirujano
o un ingeniero competentes. Para el Observatorio de Futbolistas
Profesionales de Europa, de los 2.600 jugadores profesionales
que hay en las cinco principales ligas europeas - Inglaterra,
España, Italia, Alemania y Francia - casi 800 son extranjeros.
Esta interesante concurrencia obedece no solo a la reconocida
calidad de la materia prima desde las condiciones física
y técnica sino también, como lo explica el experto
de la Escuela de Política de la Universidad de Maryland,
EE.UU., BRANKO MILANOVIC, a la movilidad global del trabajo,
junto con un sistema capitalista en el que los equipos más
ricos pueden comprar a los mejores, sin limitaciones como topes
salariales, consolida la calidad en un mismo lugar mucho más
que antes. En consecuencia, se eleva su popularidad, se amplía
la base internacional de consumidores y se venden más playeras
y anuncios, lo que engorda las arcas de la empresa. Esto, a su
vez, de por sí ricos, atraigan a más jugadores estelares... |