PLANTEAMIENTO
La
candidatura de Libia junto a Túnez por la sede de la Copa
Mundo de 2010 era una de las estrategias de MUAMMAR GADDAFI para
conquistar amigos en los nuevos escenarios de la economía
global, y de paso, avanzar en el proceso de limpieza de la nación
terrorista y depósito de armas de destrucción masiva.
El holding FIFA no valoró la propuesta y entregó
el Mundial a Sudáfrica, pero el impacto mediático
que buscaba la llamada revolución verde se había
cumplido: la nueva cara de Libia ante
la exigente sociedad moderna del siglo XXI, comenzaba su oferta
persuasiva. Tampoco el mundo se alteró cuando
TONY BLAIR se convirtió en el primer jefe de gobierno británico
en visitar a Libia desde la de WINSTON CHURCHILL. O con la presencia
en Trípoli del Premier Italiano SILVIO BERLUSCONI. En la
avanzada de la limpieza con el deporte como vehículo de
promoción, GADDAFI involucró dos de sus más
representativas empresas: LAFICO, brazo de inversiones y TAMOIL,
la petrolera, ambas con poder económico para asumir los
compromisos de Marca País en Europa y EE.UU. Compró
el 7.5% del club JUVENTUS y el 15% del capital social del fabricante
automotriz FIAT, dueña del 92.1% del equipo. Hoy, Italia
es el primer socio comercial de Libia. En el 2009 recibió
el 20% de sus exportaciones. Unas 180 empresas del país
europeo tienen residencia en esta parte del norte africano. En
verano de 2007, el ex primer ministro tailandés THAKSIN
SHINAWATRA se hizo con el MANCHESTER CITY, unidad de negocios
de la Premier League inglesa. Pagó 121 millones de euros.
El político se mantiene en el exilio londinense desde el
golpe militar del 19 de septiembre de 2006. Meses después
de la sonora compra, lo vendió por 357 millones de dólares
a la firma ABU DHABI UNITED GROUP, una de las principales compañías
de bienes y raíces del Medio Oriente. |