POR
CÉSAR MORANTES, D&N, RÍO DE JANEIRO
RESUMEN
Cuando hace cuatro años Lula Da Silva anunció que
Brasil era candidata para alcanzar la sede de la línea
de producto fútbol COPA MUNDO 2014, los críticos
del entonces presidente advertían que se trataba de otra
salida populista para desviar el crítico momento de una
nación inconforme por los escándalos de corrupción
al interior del gobierno, la caída de la economía,
la inseguridad y el crecimiento de la pobreza. Pero la puesta
en escena de la propuesta, que un año después fue
aprobada por el holding FIFA, además de arriesgada era
parte de un portafolio de medidas estratégicas para recomponer
la estabilidad política de su gobierno hacia la apuesta
internacional por el país más poblado de América
Latina. Hoy es junto con China, India y Rusia uno de los cuatro
paraísos del mundo que rebosa estabilidad financiera para
seducir el capital extranjero. En efecto, lidera el desarrollo
económico de Latinoamérica, es la tercera economía
de todo el continente y la 11 del mundo; el principal exportador
de materia prima del fútbol a los mercados internacionales
(jugadores) y su industria deportiva una de las más sólidas
en infraestructura física y organización no sólo
para cumplir con la cita universal del 'producto fútbol'
adquirida para el 2014, sino también para 'jugar' con Río
de Janeiro por la empresa Juegos Olímpicos de 2016 contra
Madrid, Baku, Chicago, Doha, Praga , Río de Janeiro y Tokio.
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