POR CÉSAR MORANTES, RÍO
DE JANEIRO
RESUMEN
El alegre BENTO RIBEIRO, el barrio de las afueras
de Río de Janeiro que el 22 de septiembre de 1976 vio
nacer a RONALDO LUIZ NAZARIO DA LIMA, no sonríe por estos
días. La tristeza invade tanto la cara adusta de los
viejos desarrapados que se pasaron la vida viendo fútbol
para paliar la pobreza, como en la de los briosos niños
que se escapan del colegio para jugar 'a píe descalzo'
al sueño del balón de cruzar el atlántico
tras los pasos de su ídolo. La radio, compañera
inseparable de cada favela, informa que la recuperación
de la lesión muscular sufrida por el jugador del MILAN
italiano el 31 de agosto dictará la sentencia ineludible
de su retiro definitivo de los estadios.
Aquí,
un vecindario como otros cientos fuera de las normas sociales
que rodean una de las ciudades más bellas del mundo,
el nombre de RONALDO es un grito de rebeldía de la pobreza
que desde lo silvestre pide la mirada de una sociedad más
justa y ecuánime. El FENÓMENO, el RONIE, el RONALDINHO
o simplemente DADADO como lo apodan estos rostros 'aporreados'
por tantas necesidades, ha sido tres veces mejor jugador de
la FIFA y en dos ocasiones Balón de Oro, pero también
uno de los modelos de mayor credibilidad en los mercados de
consumo del PRODUCTO FÚTBOL. |