Una gran sala para los negocios en la industria del deporte, el producto golf

Su materia prima de jugadores y practicantes comparte que “en una ronda de 18 hoyos se puede llegar a conocer el carácter de una persona mucho mejor que en ningún otro sitio”. Esta lógica de nicho se afianza en que durante el extenso recorrido los protagonistas se enfrentan a todo tipo de dificultades y retos. Pero más allá de monitorear e identificar los perfiles ejecutivo y social de sus actores, es un producto empaquetado para el consumo de las salas de los directorios ejecutivos empresariales, lujosos hoteles y exclusivos clubes que valoran la capacidad adquisitiva del jugador sobre sus habilidades competitivas en los campos. Esa mezcla lo ha rotulado como “el deporte para los negocios”, así el holding COI, Comité Olímpico Internacional, lo haya incluido en su portafolio de competencias desde Río 2016. O a nivel federativo recorra los campos de varios continentes exhibiendo su acreditada marca PGA. Corroborarlo no es difícil. Para Golf Magic, un canal 3.0 para consumidores del golf, el 10% de los más ricos del mundo lo juegan. Ser miembro de un club de golf cuesta miles de dólares. Una membresía puede valer más US$18.000 en Archerfiel Links, Escocia. O unos US$400.000 en el Liberty National de Nueva Jersey, Estados Unidos. Entonces, ¿es el golf un deporte sofocado por la pomposidad del poder económico? ¿se aleja del rótulo deporte para acercarse al de una gran sala de negocios? ¿se convirtió en la principal línea de producto del portafolio de servicios de la mega industria hotelera? ¿necesita de un cambio que lo adapte a los nuevos escenarios de consumo de la economía digital? Adentrémonos en la gestión de una las líneas de producto deporte más apetecida por el mundo corporativo y su futuro. ⇒ PARA LEER LA HISTORIA COMPLETA…+ 

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