Un
total de trece ciudades, dieciséis estadios y un pueblo
feliz acogerán a las selecciones nacionales de fútbol
que se clasifiquen para participar en la vigésima primera
Copa del Mundo Rusia 2018.
La
Federación Internacional de Fútbol Asociado
(FIFA) le entregó la confianza y responsabilidad a
la candidatura rusa sobre sus competidores directos: Inglaterra
y las candidaturas conjuntas de España y Portugal denominada
ibérica, y la de Bélgica y Holanda.
El
total apoyo del Gobierno a su candidatura y el interés
del máximo organismo del fútbol para abrirse
a nuevos mercados fueron factores que jugaron a favor del
sueño de miles de aficionados rusos y del incansable
trabajo de la comisión organizadora. Rusia 2018 ya
es una realidad.
La
máxima cita del balompié mundial comprenderá
modernos estadios localizados en ciudades del país
agrupadas en cuatro regiones. En la norte están Kaliningrado
y San Petersburgo. En esta última ciudad se construirá
el Gazprom Arena, con capacidad para 69.501 espectadores.
La
región sur está conformada por Krasnodar, Rostov
del Don y Sochi, sede también de las próximas
Olimpiadas de Invierno. Aquí estará el Estadio
Olímpico de Sochi que podrá albergar a 47.659
fanáticos.
La
de los Urales incluye a Ekaterimburgo y la del centro a Moscú;
y a la región del Volga: Kazán, Nizhni Novgorod,
Yaroslavl, Samara, Volgogrado y Saransk.
En
la capital rusa está el emblemático Estadio
Olímpico de Luzhnikí que recibirá a 89.318
hinchas luego de una remodelación. También en
Kazán se levanta un coliseo deportivo con capacidad
para 45.015 personas.
Toda
esta infraestructura quedará para el país y
cooperará con el desarrollo de estas regiones. La comisión
organizadora contempló las distancias existentes entre
las distintas sedes y creó una solución para
evitar viajes largos y el consiguiente desgaste de las delegaciones
e hinchadas. La idea es que los vuelos no excedan las dos
horas de duración.
Rusia
se encuentra lista para inspirar y para dar a
conocer a quienes asistan al Mundial, su rica cultura y su
gente.
La
FIFA y sus naciones asociadas se atrevieron con un nuevo mercado
atractivo para el ente rector del fútbol; y además
cumplir así con la función social e integradora
que implica el deporte más popular del mundo. La elección
de Qatar como sede del Mundial del 2022 es también
una muestra de ello.