| WARREN
BERGER, autor de GLIMMER: HOW DESIGN CAN TRANSFORM
YOUR WORLD y editor de la revista en Internet GlimmerSite.com,
nos ilustra acerca de 4 FASES DEL PENSAMIENTO DE
DISEÑO, reflexiones válidas tanto
para los ejecutivos de las empresas tradicionales
como para entretenimiento. Procéselas y póngalas
en práctica.
CUESTIONAR:
Los diseñadores hablan de la importancia
de formular "preguntas estúpidas"
- que desafían las realidades y supuestos
existentes. Al fomentar que la gente de un paso
atrás y reconsidere las prácticas
atrincheradas, un diseñador puede guiar
el pensamiento hacia nuevas direcciones. En el
mercado volátil actual, la capacidad para
revalorar los fundamentos básicos - ¿En
qué negocio realmente estamos? ¿Qué
es lo que los clientes actuales realmente necesitan
o esperan de nosotros? - nunca ha sido más
importante.
ATENDER:
A las compañías les resulta fácil
decir que les preocupan las necesidades de sus
clientes. Pero para realmente comprender, las
firmas tienen que estar dispuestas a hacer lo
mismo que muchos de los mejores diseñadores:
sumergirse en la vida cotidiana de la gente para
la que trabajan. Lo más impresionante de
las investigadoras de diseño como Jane
Fulton Suri, de IDEO, es la dedicación
que pone en observar de cerca a las personas para
descubrir sus necesidades profundas no articuladas.
Los grupos de enfoque y los cuestionarios no sirven;
tiene que estar presente en la vida de las personas.
CONECTARSE:
Los diseñadores tienen habilidad de síntesis
- para tomar las ideas existentes y amasarlas
en formas nuevas y frescas. Esto puede ser un
valioso atajo para la innovación porque
pasa por encima de la necesidad de inventar desde
cero. Al enfocarse en estas "astutas recombinaciones"
(como las llama el diseñador John Thackara),
a NIKE se le ocurrió su innovadora línea
NIKE PLUS, que combina un calzado para correr
con una iPod, permitiendo así que los usuarios
programen sus trotes.
COMPROMETERSE:
Cuando se compromete muy pronto con una idea -
lanzándola al mundo cuando todavía
es joven e imperfecta - incrementa la posibilidad
de fracaso. Los diseñadores tienden a sentirse
mucho más cómodos con este riesgo
que la mayoría de nosotros. Saben que muchas
veces la innovación requiere un proceso
iterativo con reveses - y que estos pequeños
fracasos de hecho son útiles porque muestran
al diseñador lo que sirve y lo que no.
La capacidad del diseñador para "fallar
avanzando" es una cualidad particularmente
valiosa en tiempos de cambio dinámico.
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