Para
ALVAREZ de MON en su ensayo 'El deportista
más admirado de España', los
adjetivos que definen la personalidad de un deportista
de élite, y que se podrían aplicar
a un ALTO DIRECTIVO son disciplina: constancia,
energía y perseverancia. Hay que trabajar
estas cualidades día a día, aunque,
el tándem invencible es el formado por la
combinación de carácter más
talento.
En el caso de NADAL, el talento es algo innato que
ha ido desarrollando a lo largo de toda su vida
deportiva de la mano de su tío y entrenador,
mientras que el carácter se forja en el ámbito
profesional, pero también en el personal.
Cuando era sólo un niño de ocho años,
ya ganaba en torneos donde competían otros
jugadores cuatro o cinco años mayores que
él.
Es
en esa época donde los padres juegan un
papel fundamental para que no se crea el éxito,
ahora, ese papel lo completa el manager, la familia,
los amigos, la novia e incluso Manacor (su pueblo
natal), es
decir, todo su ENTORNO.
Desde el Caso NADAL, el catedrático e investigador
español SANTIAGO ÁLVAREZ de MON,
sugiere diez lecciones claves:
Talento: Cada persona nace con un talento
diferente. La clave está en elegir una
profesión que permita desarrollarlo. Si
bien el talento está marcado por la genética,
es necesario entrenarlo para que aflore con fuerza.
NADAL
empezó a jugar al tenis con cinco años,
a los siete ganó su primer campeonato,
a los doce se proclamó campeón de
Europa en su categoría y a los 22 años
fue proclamado número uno del mundo.
Carácter:
El tenista español es un ejemplo de
cómo un carácter fuerte y decidido
puede impulsar una carrera hasta la cima. Junto
al talento, el carácter es el segundo motor
de un tándem invencible.
Aprendizaje: En el deporte y en la empresa,
es necesario tener una relación natural
con el error y estar dispuesto a emprender. En
NADAL, no todo es técnica, sino también
control mental e inquietud por aprender constantemente.
Hasta desbancar a FEDERER como número uno
del mundo, el español fue derrotado en
varias ocasiones por su rival.
Valores: Antes de llegar a ser el número
uno, hay que trabajar valores como la humildad
para tener raíces sólidas para afrontar
el éxito, pero también para saber
diferenciar a la persona que está detrás
del personaje deportivo y mediático.
Equipo:
Un tenista es un ejemplo de un competidor en solitario
en la pista, pero siempre cuenta con un equipo
que le apoya. El entrenador o el manager ejercen
como asesores fuera del terreno de juego, pero
una vez que el partido ha comenzado, la responsabilidad
recae íntegramente en el tenista, al igual
que en el ejecutivo. En la soledad del poder,
siempre hay compañía en la sombra.
Mentalidad positiva: Hay deportistas que
pierden un partido antes de jugarlo. El secreto
radica en ver el problema y convertirlo en oportunidad,
aunque para eso, además de perspectiva,
también hay que ejercitar la fortaleza
mental para dar lo mejor en los momentos más
difíciles.
Entorno: El entorno familiar es clave no
sólo a la hora de recordar a una estrella
mediática quién es y de dónde
viene, sino también cuando se está
forjando su personalidad.
Coach:
Una persona con talento suele ser la última
en darse cuenta que lo tiene. La labor del buen
coach es identificarlo, seleccionarlo y adiestrarlo
correctamente para que éste se desarrolle.
En el caso de Nadal, fue su tío Tony quien
descubrió el talento del pequeño cuando
éste tenía tres años y, al
final, se convirtió en el entrenador del
número uno del mundo.
Presión: La única forma de
soportar la presión de la alta competición
es relativizar y saber que hay algo más que
ganar una copa.
Colaboradores: El riesgo de un alto ejecutivo
o de un deportista de élite es rodearse de
gente que sólo dice lo que uno quiere oír. |