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RESUMEN
No
es ni será fácil para las autoridades chinas persuadir
al mundo que los Juegos Pekín 2008 serán
la mejor oportunidad para que el gigante asiático demuestre
los avances sobre los derechos humanos de su nueva democracia
y de paso, borrar la crítica generalizada acerca de una
transición híbrido capitalista - leninista que
choca con las exigencias mercantiles del nuevo orden económico
global. A pesar de la intensa campaña de argumentos,
las huellas de presencia militar china en el TIBET, región
autónoma del sudoeste del país, y las continuas
denuncias sobre la libertad de prensa no han permitido el recorrido
en paz de la antorcha que cuenta los últimos días
antes de encender el pebetero el 8 de agosto en el estadio olímpico
de la capital. Ante ola de protestas por donde pasa el
símbolo deportivo, el inversor americano COCA COLA declara:
"Aunque no le corresponda a Coca-Cola involucrarse directamente
en las decisiones políticas internas de naciones soberanas,
creemos firmemente que podemos tener un impacto positivo si
mantenemos nuestro patrocinio de los Juegos Olímpicos.
Creemos que los ideales del Movimiento Olímpico de construir
un mundo mejor a través del deporte, de la amistad y
del juego limpio son más importantes que nunca".
En efecto, los patrocinadores olímpicos tienen que navegar
por las corrientes subterráneas de la política.
Para
un experto en gestión de riesgo político como
el estadounidense WITOLD HENISZ (UNIVERSIDAD DE PENNSYLVANIA),
no es cierto que los Olímpicos estén exclusivamente
asociados al deporte. "Si observáramos los 112 años
de historia de las Olimpiadas, veremos cómo la política
ofrce una presencia destacada: el uso que hizo de los juegos
la Alemania nazi en 1936 para alardear de su poder o el saludo
del Poder Negro utilizada por los atletas afroamericanos que
recibieron medallas en 1968. Durante la Guerra Fría,
Moscú boicoteó los juegos de Los Ángeles.
En 1972, en las Olimpiadas de Munich, se produjo la masacre
de atletas israelíes". El analista sugiere que
en el caso de PEKÍN 2008, es preciso que los inversores
de patrocinio tomen en serio la cuestión de los derechos
humanos. "Sin embargo, su reacción no deberá
ofender a los chinos. Se trata de alcanzar un equilibrio muy
delicado, que exige enorme habilidad diplomática".
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