Edición global, Diciembre 2 de 2008
Informes, documentos

Olímpicos, foco sensible para la corrupción

El francés Pierre de Coubertin, inventor de juegos olímpicos modernos
RESUMEN

Un club que durante mucho tiempo veló con celo por el deporte aficionado, el COI, se ha convertido en la principal multinacional del espectáculo deportivo; pero también en un foco muy vulnerable a la corrupción, el dopaje y la violencia. En 1905, Pierre de Coubertin solicitaba a cada uno de sus 30 colegas el pago de 25 francos franceses, equivalente hoy a unos 70 dólares, parte de los cuales, (20 francos) estaba destinado a la revista olímpica y el resto a sufragar el funcionamiento del Comité. Sesenta años más tarde, las cosas no habían cambiado demasiado, y un joyero de Lausana, Otto Mayer, mantuvo, entre 1947 y 1965, el secretariado del Comité Olímpico Internacional en sus ratos de ocio, con la ayuda de una sola ayudante. Hoy, en circunstancias en que el dinero ha invadido al deporte, la administración del COI tiene de base en Lausana, Suiza, 116 directores y empleados. Su presupuesto de funcionamiento pasó de 5,8 millones de francos suizos, en 1981, a más de 100 millones de dólares en el 2007. En cuanto a la fortuna de esta institución, sin fines de lucro, pero muy estable, que ha tenido sólo ocho presidentes en 106 años, pasó de 2 millones de dólares, en 1980, a 250 millones en el 2002. En 2008, la proyección es de 1.000 millones en caja. Los miembros del COI, durante mucho tiempo, eran integrantes de la aristocracia, militares y notables, que mantenían sus cargos hasta edades avanzadas, hoy ya es más difícil seguir el ritmo, y, de alguna manera, los 113 miembros reflejan un poco más la realidad del deporte.
Lectura completa del informe en la Revista Digital No 13
Suscríbase a la principal fuente de consulta de los ejecutivos del deporte





DEPORTE & NEGOCIOS