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RESUMEN
Una
mirada a la estrategia del entrenamiento, cualificación
y confianza que imparte la GERENCIA DEL METRO de LONDRES entre
los equipos de trabajo responsables de atender la sobrepoblación
que invadirá la capital británica con ocasión
de los Juegos Olímpicos en el verano de 2012...
El
amanecer del 7 de julio de 2005, será para TIM O'TOOLE
el despertar más triste de su vida pero también
una lección de cómo resolver situaciones de alto
riesgo con ingenio y liderazgo gerencial. Este americano graduado
en derecho por la Universidad de Pittsburgh es el consejero
delegado y director ejecutivo del metro de LONDRES. Recuerda
que el 6 de julio los ingleses celebraban la conquista de la
sede de los Juegos Olímpicos 2012, que contra todo pronóstico
ganaba LONDRES sobre Nueva York, Moscú, Madrid y París.
Casi veinticuatro horas después del sonoro triunfo, el
mundo conocía la trágica noticia. Tres suicidas
cargaron de bombas el metro de la ciudad con una diferencia
de 50 segundos entre una y otra explosión. Otro terrorista
'volaba' un autobús una hora después. Murieron
decenas de pasajeros y centenares quedaron heridos. Fue el peor
ataque a la capital británica desde la Segunda Guerra
Mundial. Pero también, la reacción de una nación
que herida se comprometía a que su capital superaría
el desafío para construir sobre las ruinas de la barbarie
la gran plataforma internacional de la Marca de LONDRES y de
REINO UNIDO como el destino para los negocios, el ocio y los
deportes en el verano de 2012. O'TOOLE y su equipo evacuaron
250.000 personas de los túneles y trenes en la hora punta.
El trágico suceso lo llevó a redescubrir nuevas
estrategias de liderazgo gerencial para incentivar a los casi
20.000 profesionales que tendrán al frente la gestión
de confianza del sistema masivo de transporte durante la reunión
deportiva transcultural, con un millón más de
población flotante para la fecha por el efecto olímpico.
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