POR
GIORGIO CAPIROSSI, D&N ROMA
RESUMEN
Hace
tres años cuando el tabaco iniciaba la cuenta regresiva como
patrocinador de la Fórmula Uno, Johnnie Walker se atrevió
a desafiar su reconocimiento de la marca de whisky más vendida
del mundo. Y lo hizo bajo el riesgo de sustituir a un producto acorralado
por los nocivos efectos contra la salud. El licor en exceso también
lo es. Sólo que su inversión como socio corporativo
de la escudería inglesa McLaren Mercedes en sustitución
de West, vendida como parte de los objetivos de comunicación
de marketing para concienciar a los consumidores de la responsabilidad
que se debe tener en el consumo de alcohol. Y el rico espectáculo
deportivo por su altísimo alcance mediático lo es.
Claro, también para ganar penetración de marca en
nuevos mercados. Aunque la escudería inglesa fue despojada
del título constructores por 'espionaje técnico' y
su imagen de marca con cotización a la baja, la casa matriz
de la escocesa Johnnie Walker, DIAGEO, una marca global que hace
tratos comerciales en más de 200 países para bebidas
alcohólicas en las categorías de espíritus,
vinos y cervezas decide permanecer activa en los circuitos de la
F1. La razón, el producto deportivo es un canal que facilita
su llegada a los mercados de los cinco continentes sin el costo
de millonarias inversiones en campañas persuasivas. |