Edición global, Diciembre 2 de 2008
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PEDAGOGÍA/Léxico ejecutivo
Los mercados del deporte

Definir el término mercado nos puede resultar sencillo. Acudimos a la aplicación semántica que es el lugar de convergencia de los actores de compra y venta de bienes y servicios dentro de un determinado sector y período de tiempo, y bajo las normas de la oferta y la demanda. Pero adaptar esta interpretación al 'producto deporte' nos lleva a la percepción que su atractivo en el mercado se encuentra en lo incierto del resultado. La incertidumbre y la tensión elevan su consumo. Por lo tanto, en una economía de mercado sin fronteras, como la que vivimos, el consumidor es la unidad económica más importante. Entonces, nos resulta obligado observar con rigor que en los próximos años, el objetivo de la mayoría de las empresas no será ganar más clientes sino vender más productos a los clientes existentes. En adición, la diversidad cultural del deporte es el nuevo motor de la creación de múltiples mercados.

En efecto, para conocer de los mercados del deporte debemos valorar que la incertidumbre está relacionada con la escasa constancia y transitividad de los resultados del 'Producto Deporte'. Nadie que vaya a comprar un aparato de televisión, ni ningún cliente de un taller de reparación de coches mecánico aceptaría que la calidad y las propiedades de la mercancía fueran tan inciertas y poco previsibles como en el deporte, en donde precisamente la incertidumbre y la reducida previsión constituyen su valor y aliciente, aunque también con riesgo especiales para los vendedores y compradores.

El impacto económico de los mercados del deporte todavía no supera el 1,2 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en los países desarrollados. Sin embargo, sus dimensiones simbólicas son lo suficientemente importantes como para que marcas como Nike, Adidas, Coca Cola, Vodafone, Visa, Samsung o MasterCard estén hoy en la mente de millones de consumidores gracias al efecto de ruido de sus actuaciones en el mercado como inversores de patrocinio.

Como consecuencia de este efecto de penetración, China es hoy el mercado de atención del mundo empresarial que busca un lugar de privilegio entre los casi 1.300 millones de habitantes, cada día más cautivos de las tendencias globales de consumo, tras la liberación económica que obtuvo con el ingreso a la Organización Mundial de Comercio, OMC, un certificado diplomático para contrarrestar la mácula de régimen poco amigo de la democracia y de los derechos humanos. El efecto: 400 de las 600 empresas más importantes del mundo que publica anualmente la revista Forbes ya se han instalado en Shanghai.

En este surgimiento de 'nación potencia' por su abundante capacidad de consumo, el mercado del deporte juega en el portafolio chino como uno de los argumentos persuasivos más contundentes en la oferta de oportunidades de inversión como los Juegos olímpicos en agosto de 2008, en Pekín.

En otro frente, las cuatro grandes ligas deportivas profesionales de Estados Unidos (baloncesto, fútbol norteamericano, béisbol y hockey), en conjunto reportan anualmente ingresos del orden de los 10.000 a 15.000 millones de dólares, en una economía que llega en tamaño casi a los 15 billones. Si se adiciona otros movimientos comerciales como los generados por el golf, la NASCAR y los deportes de colegios universitarios, la cifra se duplica hasta llegar a cerca de 30.000 millones de dólares, una parte muy pequeña del producto económico de EE.UU.

En efecto, los mercados del entretenimiento están definidos bajo características precisas. La primera se relaciona con la clasificación de los tipos de ofertas. La segunda, con los análisis de los determinantes de la demanda, y la tercera, con los análisis de las regulaciones de la oferta.

FUENTE: CATEDRÁTICOS ESCUELA DEPORTE & NEGOCIOS