PEDAGOGÍA/Léxico
ejecutivo
Los
mercados del deporte
Definir
el término mercado nos puede resultar sencillo. Acudimos a
la aplicación semántica que es el lugar de convergencia
de los actores de compra y venta de bienes y servicios dentro de un
determinado sector y período de tiempo, y bajo las normas de
la oferta y la demanda. Pero adaptar esta interpretación al
'producto deporte' nos lleva a la percepción que su atractivo
en el mercado se encuentra en lo incierto del resultado. La incertidumbre
y la tensión elevan su consumo. Por lo tanto, en una economía
de mercado sin fronteras, como la que vivimos, el consumidor es la
unidad económica más importante. Entonces, nos resulta
obligado observar con rigor que en los próximos años,
el objetivo de la mayoría de las empresas no será ganar
más clientes sino vender más productos a los clientes
existentes. En adición, la diversidad cultural del deporte
es el nuevo motor de la creación de múltiples mercados.
En efecto, para conocer de los mercados del deporte debemos valorar
que la incertidumbre está relacionada con la escasa constancia
y transitividad de los resultados del 'Producto Deporte'. Nadie que
vaya a comprar un aparato de televisión, ni ningún cliente
de un taller de reparación de coches mecánico aceptaría
que la calidad y las propiedades de la mercancía fueran tan
inciertas y poco previsibles como en el deporte, en donde precisamente
la incertidumbre y la reducida previsión constituyen su valor
y aliciente, aunque también con riesgo especiales para los
vendedores y compradores.
El impacto económico de los mercados del deporte todavía
no supera el 1,2 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en los
países desarrollados. Sin embargo, sus dimensiones simbólicas
son lo suficientemente importantes como para que marcas como Nike,
Adidas, Coca Cola, Vodafone, Visa, Samsung o MasterCard estén
hoy en la mente de millones de consumidores gracias al efecto de ruido
de sus actuaciones en el mercado como inversores de patrocinio.
Como consecuencia de este efecto de penetración, China es hoy
el mercado de atención del mundo empresarial que busca un lugar
de privilegio entre los casi 1.300 millones de habitantes, cada día
más cautivos de las tendencias globales de consumo, tras la
liberación económica que obtuvo con el ingreso a la
Organización Mundial de Comercio, OMC, un certificado diplomático
para contrarrestar la mácula de régimen poco amigo de
la democracia y de los derechos humanos. El efecto: 400 de las 600
empresas más importantes del mundo que publica anualmente la
revista Forbes ya se han instalado en Shanghai.
En este surgimiento de 'nación potencia' por su abundante capacidad
de consumo, el mercado del deporte juega en el portafolio chino como
uno de los argumentos persuasivos más contundentes en la oferta
de oportunidades de inversión como los Juegos olímpicos
en agosto de 2008, en Pekín.
En otro frente, las cuatro grandes ligas deportivas profesionales
de Estados Unidos (baloncesto, fútbol norteamericano, béisbol
y hockey), en conjunto reportan anualmente ingresos del orden de los
10.000 a 15.000 millones de dólares, en una economía
que llega en tamaño casi a los 15 billones. Si se adiciona
otros movimientos comerciales como los generados por el golf, la NASCAR
y los deportes de colegios universitarios, la cifra se duplica hasta
llegar a cerca de 30.000 millones de dólares, una parte muy
pequeña del producto económico de EE.UU.
En
efecto, los
mercados del entretenimiento están definidos bajo características
precisas. La primera se relaciona con la clasificación de
los tipos de ofertas. La segunda, con los análisis de los
determinantes de la demanda, y la tercera, con los análisis
de las regulaciones de la oferta.
FUENTE: CATEDRÁTICOS ESCUELA DEPORTE & NEGOCIOS
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