Edición global, Diciembre 2 de 2008
Informes, documentos

« VOLVER MÁS LÉXICO EJECUTIVO
PEDAGOGÍA/Léxico ejecutivo
Cómo aplicar los conceptos del benchmarking en la Gestión y Dirección del Deporte

El benchmarking puede ser definido como aquel proceso consistente en identificar, analizar y adaptar de modo sistemático las prácticas empresariales más efectivas y eficientes puestas en marcha por otras organizaciones a fin de mejorar los resultados de nuestra propia organización.

El benchmarking es, sencilla y llanamente, aprender de los otros, de aquellos en los que apreciamos las prácticas más efectivas y eficientes, tratando de comprender asimismo como los mismos consiguen sus resultados. De ahí que el benchmarking haya sido igualmente descrito como aquel instrumento empresarial consistente en proponerse metas utilizando normas externas y objetivas.

Expuestos estas definiciones y comentarios introductorios sobre el término benchmarking, es importante advertir que no es conveniente en modo alguno esperar a que en nuestra organización las cosas "vayan mal dadas" para que comencemos a aplicar este nuevo instrumento de la gestión empresarial. Muy al contrario, estamos ante una técnica de incuestionable valía en ese proceso de mejora continua que ha de caracterizar hoy día a toda organización.

Entre las razones que están impulsando en la actualidad el desarrollo del benchmarking, y que bien pudieran hacerse extensibles a nuestro mundo del fitness y del deporte, merecen destacarse las siguientes:

1- Se trata de una herramienta de gestión que nos permite introducir mejoras, alejándonos lo más posible del ya caduco método de aprender a través de "prueba y error". A veces, aprendemos a hacer lo que hacemos mediante este sistema de probar y errar; trabajamos sobre la marcha, hacemos lo que es práctico y oportuno en cada momento. A ello se le ha de añadir la premura de tiempo. De este modo, en ocasiones nos vemos envueltos rápidamente en una sensación de rutina que nos agobia; la labor que realizamos comienza a parecernos engorrosa y tediosa. Además en nuestro ámbito deportivo la gravedad de esta situación se complica por cuanto en numerosas ocasiones nos vemos inmersos en la minucia operativa del día a día, viéndonos comprometidos en un sinfín de actividades rutinarias y de un carácter operativo que nos alejan considerablemente de nuestra verdadera función gerencial. Todo ello sin menoscabo del hecho de que en muchísimas ocasiones los actuales gestores deportivos se ven enormemente condicionados por un concepto inicial del servicio deportivo ofertado por su centro que ellos no definieron, por una problemática enorme derivada de la localización y el diseño del recinto.

Ahora bien, esto no es óbice para que se nos antoje en cualquier caso pertinente reclamar que el profesional de la gestión deportiva muestre una mayor inquietud y preocupación por su campo, más allá del mero cumplimiento de su labor cotidiana. Un profesional es además aquel que lidera, que es dinámico y que está en vanguardia y que hace que las cosas sucedan, o al menos influye en la dirección de las mismas. Es apasionante planificar el futuro y es estimulante profesionalmente ser responsable de que los planes lleguen a ser realidad.

A través de esta nueva herramienta de gestión del benchmarking, los gestores deportivos pueden recurrir a estrategias, tácticas y procesos cuya efectividad ya ha sido probada en otras organizaciones, concentrando a partir de ese momento todo sus esfuerzos en mejorar dichas estrategias, tácticas y procesos, o bien adaptarlos a la cultura existente de su organización. Hace posible que introduzcamos en nuestra organización las mejoras lo más rápidamente posible. Se ha de tener muy en cuenta a este respecto que el tiempo es cada vez un elemento clave de cara a la toma de decisiones y su posterior ejecución en la práctica diaria.

Otro tanto acaece en nuestra industria deportiva. Continuamente hacen acto de aparición nuevas formas de entender y practicar el deporte que en ocasiones nos desbordan y que no podemos atender. La velocidad con la que algunas manifestaciones deportivas han surgido y se han difundido ha ocasionado a veces que no nos haya dado tiempo a responder a las mismas o, en el mejor de los casos, apenas hayamos podido improvisar.
Resulta evidente como hoy en día nos vemos obligados, por la presión de la competencia, a hacer las cosas mejor. No obstante, esto no es suficiente: es en igual medida evidente que se han de hacer las cosas rápidamente.

En lo que respecta a las críticas habitualmente vertidas sobre el benchmarking nos encontramos con quiénes otorgan a esta novedosa técnica empresarial el calificativo de espionaje industrial, quiénes piensan que lo único que se fomentará de este modo es el desarrollo de gestores "copiones" en la medida de que según ellos pudiera desterrar toda tentativa de creatividad, quiénes piensan aquello de "nosotros somos diferentes, en otras organizaciones determinada práctica empresarial funciona, pero aquí eso no funcionará",... Olvidan los que así se manifiestan que como se declaraba al inicio en la definición sobre "benchmarking", no se trata de adoptar sino de adaptar. Dos palabras morfológicamente muy parecidas pero que semánticamente, en su significado, difieren radicalmente.

Hace no mucho el gerente de una de los más prestigiosos centros deportivos en España me confesaba sentirme enormemente satisfecho y complacido por las continuas peticiones de visitas que recibía por parte de los responsables de otras entidades deportivas competidoras de la suya; peticiones a las cuales no planteaba impedimento alguno. Satisfacción y complacencia que provenía del hecho de que esas demandas parecían indudablemente confirmar que en su centro las cosas se estaban haciendo bien, que siguen siendo líderes. Me apuntaba como su preocupación aparecería cuando dichas peticiones dejaran de producirse. Sobre este mismo particular, me señalaba finalmente que eso no significaba que él no se fijara en lo que hacen los demás, "ni muchísimo menos"... esas fueron sus palabras. Ahora eso sí, y en la línea de lo que hemos comentado acerca de las críticas al "benchmarking", él diferenciaba muy claramente -al ser preguntado por el que aquí escribe- entre adaptar y adoptar. He ahí la filosofía subyacente en el benchmarking: aceptar que se puede aprender de los demás, pensar alguna vez que las cosas pueden hacerse de forma distinta.

Por si al lector le ha quedado alguna sombra de duda acerca de la conveniencia de la aplicación de este nuevo instrumento empresarial, le ofrecemos las siguientes palabras de uno de los más reputados especialistas en el mundo entero en materia de benchmarking, el estadounidense Robert J. Boxwell, quién se pronunciaba en los términos que a continuación se expresan al contestar a la pregunta de ¿Por qué debe usted hacer benchmarking?: "Porque es sensato. Identificar a los mejores, estudiarlos y aprender de ellos y, basándose en este aprendizaje, aplicar las mejoras que funcionarán en su organización. Es una idea sencilla y atrayente. El aplicar la lógica de dos cerebros mejor que uno para resolver los problemas de la empresa, el saber acumulado de dos, tres, cuatro o media docena de organizaciones para resolver un tema particular de una, tiene que resultar mejor que una sola organización resolviéndolo por sí sola".

Ahora bien, algo que ha de quedar muy claro desde un inicio es que el benchmarking no es un mero ejercicio de números, no es sólo análisis cuantitativo, no es sólo registro de datos numéricos sobre las cifras del balance y la cuenta de resultados de los otros, de aquellos que hayamos decidido contemplar como objeto de estudio. Esto es como mucho sólo la mitad del proceso de benchmarking. Como apunta Boxwell: "Los números sólo dicen parte de la historia. Los procesos de gestión que hay detrás de los números son el resto de la historia y, con frecuencia, la parte más valiosa" (pág. 103). Sólo aquellos, continua Boxwell, que son neófitos o inexpertos en benchmarking incurren en este error, pensando que el mismo se compone de datos estadísticos, datos estadísticos y datos estadísticos.

El comprender los procesos de gestión que permiten a las organizaciones mejores en su categoría alcanzar sus resultados -los números- es normalmente más relevante que el cuantificar exactamente los resultados en sí mismos. Es éste un asunto básico por cuanto la gestión de toda organización se ha de concebir hoy día como un proceso o conjunto de procesos cuyo fin último no es sino la satisfacción de sus clientes. Es la única forma de proporcionarles calidad.

AUTOR: Doctor Carlos Campos
País: España

Biografía del autor de la respuesta:
Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad Autónoma de Barcelona) y doctor en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad de Cádiz). Actualmente es profesor de Gestión y Marketing Deportivo en la Facultad de Ciencias del Deporte de Cáceres. Ha sido profesor de la Universidad de Cádiz y de la Universidad Europea de Madrid. Fue además profesor invitado en los departamentos de Gestión y Marketing Deportivo en la Ohio State University y en la University of Massachusetts. Asímismo, forma parte del Consejo Asesor de la Asociación de Estudios de Patrocinio "Enlace 92", sita en Madrid. Es autor del libro "Marketing y Patrocinio Deportivo", prologado por Juanjo Lacalle -mánager de Carlos Sainz-. Esta obra ha sido considerada por la prestigiosa revista de publicidad dirigida a profesionales, IPMARK (en su número aniversario 500) como una de las 25 obras a tener en cuenta en los próximos años sobre temas de marketing y comunicación comercial (la única sobre patrocinio).