El término GESTIÓN describe los esfuerzos de un grupo
de ejecutivos para la consecución de un objetivo o resultado
empresarial, "de la manera más eficaz y económica
posible", e implica la elección de las acciones y los
recursos o medios más apropiados para el logro del resultado.
En adición, los distintos vínculos o relaciones incluidos
dentro del proceso de gerencia, en realidad, son simples y, en cierta
forma, lógicos: Las acciones se deciden con base en los objetivos
y los objetivos con base en las necesidades a satisfacer; entre
tanto, el control y evaluación del proceso son, los tópicos
más dispendiosos y comprometedores para asegurar que éste
se lleve a feliz término y sea exitoso. Por ello, para conseguir
los resultados propuestos, las compañía integra su
sistema de gestión en dos procesos básicos: el de
planificación y el de control. Estos sirven de apoyo en la
clarificación de los objetivos, y la identificación
y evaluación de alternativas paralelas, en términos
de su utilidad y eficacia en la consecución de los objetivos.
La ESTRATEGIA, casi siempre, se asimila con la táctica, que
se refiere a la forma o mecanismo para conseguir un objetivo. Algunos
autores como Blanco y Stanton diferencian la estrategia de la táctica,
pues la primera denota cambios estructurales y, en consecuencia,
se puede enfocar a largo plazo; mientras que la segunda, no exige
cambios de fondo sino adaptaciones para que la estrategia se lleve
a cabo. Para alcanzar un objetivo empresarial es necesario elaborar
un plan de acción o estrategia, que al igual que los objetivos,
difieren con relación a los frentes de trabajo. Estrategia,
en resumidas cuentas, se entiende como un plan básico y completo,
con el cual una institución proyecta conseguir un objetivo.